Vídeos de Twitter: Sexista Nugget

Sexista Nugget prefiere permanecer en el anonimato. ¿Lo único que sabemos de la mujer detrás de esa cuenta de Twitter? Tiene 26 años, es licenciada en marketing internacional y vive en París. También es una gran conocedora de las fuentes del sexismo en el marketing, tanto en la publicidad como en el impuesto rosa (el hecho de que una mujer pague más por un producto comercializado) o en la división de género que mantienen los juguetes.

Utiliza todos sus conocimientos para desarmar lo que ella llama “pepitas sexistas” en su cuenta de Twitter y en su sitio web. Su cuenta, abierta en marzo de 2018, se alimenta a diario y ya ha logrado federar a más de mil personas: “Me inspiraron los movimientos #NotBuyingIt[No lo compro], que denuncia la publicidad sexista en Estados Unidos, y Let Toys Be Toys, una cuenta inglesa que denuncia el marketing de género de juguetes y libros para niños. Ya existen muchos relatos para luchar contra la publicidad sexista en Francia, pero ninguno, o pocos, abordan el tema del marketing sexista. El sexismo común pasa por los anuncios sexistas, el marketing de género y los impuestos rosados, y decidí recopilar ejemplos de estas tres formas de sexismo a través de Sexist Nugget”.

Fuente: https://descargarvideosdetwitter.review/

Las mujeres devaluadas en los anuncios

Muchos internautas envían sus anuncios sexistas etiquetándola, pero cada vez se toma el tiempo para comprobar que no se trata de publicidad falsa, o que la campaña ya ha sido retirada. Así es como recientemente encontró en las páginas de Facebook de una Súper U en la India fotos de mujeres en bikinis para anunciar promociones de combustible, o cómo inmovilizó a Etam por recuperar la liberación sexual de la mujer para vender trajes de baño. Siempre cordial y divertida, no entra en confrontación con trolls o personas que la llaman aguafiestas.

En sus estudios de marketing internacional, Pépite Sexiste afirma que nunca se ha ocupado de la responsabilidad social de las empresas cuando se trata de los valores difundidos en la publicidad o del impacto del marketing en las representaciones: “El marketing no es sólo un espejo de la sociedad. Lo impacta normalizando valores y comportamientos”.

Utiliza el ejemplo de un estudio del Grupo Unilever, que determinó en 2016 que el 3% de las mujeres en sus anuncios estaban representadas en puestos directivos, y el 2% en “personas inteligentes”. Para ella, estos sesgos de género contribuyen, entre otras cosas, a la discriminación en la contratación de mujeres: “Si los anuncios estereotipados no son los únicos culpables de los sesgos sexistas, participan en ellos. Consumimos docenas de anuncios orales y/o visuales al día, por lo que el marketing claramente tiene un papel que desempeñar en la deconstrucción de los estereotipos de género. El 40% de las mujeres no se sienten representadas por las mujeres que aparecen en los anuncios”, recuerda.

Un estudio de la CSA reveló en octubre de 2017 que la mayoría de los hombres estaban representados en anuncios de bancos, automóviles o tecnología, por ejemplo, y las mujeres aparecían en el cuidado del cuerpo o en la ropa. Los personajes femeninos también son más sexualizados (67%) que los masculinos (33%). Para los expertos, el 82% son hombres.

Responsabilidad social en el marketing

Sexist Nugget insiste en la gran responsabilidad de la publicidad sexista en la sociedad: “Estamos inundados de anuncios con mujeres en el papel de objetos o amas de casa. No es de extrañar que se les discrimine en el entorno laboral y se les someta a “bromas”, discriminación e incluso acoso. Sin ser la única razón, el marketing sexista dificulta la igualdad de género de muchas maneras”.

En cuanto a los juguetes de género, añade: “Aunque muchos intentan deconstruir los estereotipos de género para evitar los prejuicios de contratación, para promover la ciencia entre las niñas y las profesiones de cuidado entre los niños, la comercialización no puede ni debe seguir infligiéndonos estantes de juguetes’femeninos’ llenos de juguetes de aprendices de amas de casa o libros de manualidades y coches’masculinos’. Poner a las personas, especialmente a los niños, en cajas de género les impide elegir de acuerdo a sus intereses y perpetúa los estereotipos”.

También denuncia la objetivación de los cuerpos de las mujeres que, según ella, “participan en el continuum de violencia contra ellas y en la discriminación que sufren”.

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